¡Honrar, honra!

Llega agosto y se detiene el calendario. Las palomas en vuelo repican con euforia sobre los campanarios y tejados en nuestras ciudades, y arboledas y sembrados en nuestros campos. Hasta ti llegan los ecos de nuestras banderas, agitadas por millones de campesinos, obreros, pioneros y amas de casas que te saludan y rinden homenaje, invicto Comandante, en este nuevo aniversario de tu natalicio.No, no pienses que estas líneas exageran, porque hasta El Maestro, de haber podido, se acercaría en el tiempo para colocar en tus manos el machete redentor de guarda y estrellas doradas.

En nuestro firmamento son muchas las estrellas que brillan por méritos propios, pero no existe una que brille más que la tuya, eterno paradigma de la gloria eterna.

Tu vida, conducida por una profunda convicción marxista-leninista, pero sobre todo martiana, estuvo repleta de históricos acontecimientos que han marcado invariablemente el devenir de nuestra nación. El Moncada, la Sierra, la Batalla de Ideas y la Revolución Energética, son claros ejemplos.

Fidel durante el paso de un huracán. (Foto: Archivo / GCI)

Nos resulta inevitable en esta jornada evocar tu inmenso liderazgo, ejercido durante las históricas páginas del internacionalismo, tanto militar como médico y educacional, en Girón y la Crisis de los Misiles, o durante el enfrentamiento a los tantos y tantos huracanes que nos han azotado durante todos estos años. Siempre estabas ahí, presente con tu chaleco moral y tus firmes ideas, haciendo realidad el precepto martiano de que “Hacer es la mejor forma de decir”.

Increíbles tus conocimientos sobre los distintos escenarios que se desarrollan a nivel global: economía y sociedad, política, medio ambiente y un largo etcétera de temas que confluían en tu extraordinaria mente gracias a horas y horas negadas al descanso, entregadas al estudio y al trabajo constante.

Fiel seguidor de tu ejemplo es nuestro pueblo; espejo de tu pensamiento y acción. Las conquistas de hoy, llevan tu inigualable sello y constituyen imágenes vivas de tus proféticas ideas.

Como no recordar tus inolvidables discursos, tus acciones valientes y cargadas de proyectiles morales ante cualquier peligro que acechara a la nación; tu respeto ante la vida y el planeta que la alberga, por el que tanto abogaste, tu incansable lucha para convertir nuestro mundo en uno mejor. De ahí el respeto y admiración que te profesamos y te profesan en todos los pueblos hermanos de América, África, Asia y Europa.

Ya lo dijo El Apóstol: “Honrar, honra”.

 

Texto adaptado del guión del Matutino Especial por el 93 Aniversario del natalicio de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

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camagüeyano... madridista !!!

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