Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo.
(…)
Paciencia invencible. Disciplina férrea.
(…)
José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.
(Fragmentos)
Gabriel García Márquez

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